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viernes, 11 de diciembre de 2015

ANDREI. MI PARTO EN CASA

La ultima vez que publiqué en el blog estaba en la semana 40...en la dulce espera....

El pequeño Andrei nació exactamente en la 40 +6 , en el calor de su hogar, en la intimidad que te da nacer en casa.

Hoy, 10 meses después, en una semana en la que todo vuelve a removerse, en la que estoy tomando decisiones , he decidido que es el momento en el que quiero contarlo.

Quiero hablar de mi parto en casa.

Siempre tuvimos claro que no queríamos tener solo un hijo, así que la noticia de que un nuevo bebé estaba por venir fue una alegría enorme. Os lo podéis imaginar.

Cosas de la vida, casualidades de la vida parecía que la historia se repetía casi al pie de la letra: Si la prueba de embarazo del pequeño Tiago se hizo un 26 de mayo, la de su hermano fue el 28 del mismo mes. Por lo que la FPP eran muy similares y había una gran probabilidad de que naciesen ¡incluso en la misma fecha!

La ilusión era máxima...sería niño o niña? cómo será eso de querer a dos hijos? cómo se lo decimos a la familia? lo típico.

Pero en mi cabeza había otra preocupación. Una que no había tenido en mi primer embarazo. una preocupación que no surgió con el test de embarazo positivo, sino que me asaltó el mismo día que salí del hospital con mi primer hijo.... ¿Donde voy a parir?

Yo no quería parir en el Hospital.

No. No quería. Lo había dicho muchas veces, pero creo que ni la familia ni mis amigos, ni mi propia pareja,creían que lo dijese en serio.
No. No iba a parir en el Hospital.

A medida que el embarazo avanzaba la ansiedad aumentaba. 

Mi pareja quería un hospital, los privados no eran una opción pues en nuestra ciudad ninguno encajaba con el parto respetuoso que yo quería. El único Hospital público que podría encajar estaba a varios km de distancia.

Yo quería parir en casa. No era que quisiera ir a otro hospital diferente al anterior, no. Es que no quería parir en un Hospital.

El embarazo estaba bastante avanzado cuando conocí en persona a Marta y Carmen.

Me acababan de decir que tenia que hacer la curva larga de la glucosa y yo no quería hacerla, así que amablemente Marta se ofreció a explicarme las alternativas y allá que me fui.

La conocí y no tuve dudas. Quería que ella fuera mi matrona. Quería que ella acompañase mi parto. 

No recuerdo si ese día saqué el tema en mi casa o cuando fue, pero logré que mi pareja me acompañase a una cita con ellas para despejar sus dudas sobre parir en casa. Y si digo sus dudas porque, si bien yo no conocía todos los detalles o requisitos, yo no tenia duda alguna. Yo iba a parir en casa. En aquel momento no lo sabía, pero hoy lo sé,yo ya había decidido donde nacería mi segundo hijo. lo había decidido el día que traje al mundo al primero.

No fue fácil vencer el miedo de papá. Nos costaron lágrimas tomar la decisión, pero al final les anunciamos que contábamos con ellas.

En ningún momento tuve dudas. En ningún momento tuve miedo. Me sentía informada, me sentí segura y capaz. 


El 9 de febrero , después de comer, bajamos los tres a tomar el café a una pastelería cercana. Empecé a notar contracciones, irregulares pero intensas... Tiago tenia un cumple en casa de su amigo del alma y aprovechamos para pasear juntos papá y yo. Paseábamos entre contracciones, de vez en cuando tenia que parar...a veces le apretaba fuerte el brazo...sonreíamos...y también podía notar sus nervios. "llama a Carmen " me decía.
No. No era el momento.

Las contracciones, que se había vuelto regulares por momentos, comenzaron a espaciarse hasta practicamente desaparecer. Fuimos a recoger a nuestro pequeño para llevarlo a casa y cenar juntos. Ante la insistencia de papá, les mandé un mensaje a mis matronas, simplemente para que estuvieran pendientes.
Estaban cerca,con  otra mamá estaba también con contracciones, lo que puso más nervioso a papá.

Llegamos a casa y me tomé una infusión, estaba con una gran sensación de paz, a pesar de que las contracciones volvían. Me duché y al salir de la ducha me di cuenta de que aquello estaba en marcha. El pequeño Andrei iba a nacer pronto.


Papá se llevó a Tiago a casa de los abuelos, así lo habíamos decidido todos , nosotros y él también. Me tomé una sopa por insistencia pero no tenia hambre ninguna. Mi único pensamiento era barrer, barrer bien el suelo del salón, lugar elegido por mi para el parto.

Cuando papá volvió preparó todo con sumo cuidado: luz tenue, calefacción, música suave y lenta, sin letra, solo sonido que me dejara oírme a mi misma, oír a mi bebé...la pelota, las infusiones, los empapadores....

La primera en llegar fue Marta. Sobre las 11.30 de la noche.
Recuerdo su sonrisa tranquila en el umbral de la puerta. Cuando llegaron Carmen y Eva no lo recuerdo ya, se que apenas tardaron.

Carmen preparaba infusiones, hablaban muy bajito....todo estaba en calma...

Papá y yo.

Tal vez no fueron tantas horas como yo recuerdo, pero mi memoria tiene grabado a fuego cada minuto en que papá y yo pasamos las contracciones a solas.
Sus besos, sus palabras al oído, sus abrazos, su respiración y su amor hicieron de aquellas oleadas de contracciones que a priori debían ser dolorosas, momentos de placer. Sí, de placer. Yo estaba disfrutando de aquello, al 100%. Puedo decir que viví un momento mágico, de AMOR así, con mayúsculas. Un momento que no sé si se repetirá alguna vez pero al menos puedo decir que lo he vivido.

Las contracciones iban en aumento...recuerdo decir que no podía mas y, al segundo, casi dormitar sobre la pelota, rodeada de sus brazos y acompañada ya por mis matronas.

El dolor se abría paso, necesité de sus masajes, de agua esteril.... y se rompió la magia. Durante un instante me fui al baño, sola. Quería empujar con fuerza, pero algo dentro de mi se frenó. De pronto un miedo absurdo, mas que miedo, un pudor absurdo que nadie esperaba (ni yo misma) a defecar hizo que se descontrolara todo porque , de pronto, tuve ansiedad por controlar mi cuerpo.Luché por dejarme llevar pero no lo lograba.

Pedí la silla de partos y al sentarme en ella... fue un rechazo total.

Vi que las caras de mis matronas estaban algo serias, aunque reconozco que son unas maravillosas jugadoras de poker (y si no lo son, desde aquí les digo que prueben!) porque no se permitían expresar ni una sola emoción negativa.

Me fui a la habitación y Marta me explicó la situación. El latido del bebé había descendido y era mejor irse al Hospital.

Sentí tanto frío....Los fantasmas del parto de Tiago se presentaron allí. Solo imaginar el meterme en el coche me daba pavor..."¿qué pasará allí?" Marta me dijo que me iba a monitorizar, que no tenia por qué no ser un parto vaginal.....mi cara debía ser el espejo de mi alma, porque Marta decidió volver a escuchar al bebé.

Y todo iba bien. Y todo iba bien de nuevo. Y no, no nos fuimos.

Pero yo ahí ya estaba cabreada. Sentía rabia. ¿A caso yo no era capaz de parir? Ya había llegado hasta allí...¿irme ahora? 

Recuerdo que cuando me preguntaban que qué sentía me daba una rabia horrible confesar que no sentía nada.
No sentía que mi bebé estuviera encajado, no sentía que el final estaba próximo...No.

Les decía que me quería ir. Pero no era verdad. No quería irme al hospital, quería irme pero de la situación, quería evadirme, quería dormir como para coger perspectiva y después ya si, dar a luz a mi hijo...pero mi cerebro ya no era quien de expresarse con claridad.

Probamos distintas posturas para facilitar el paso de mi bebé, pero parecía que nada ayudaba.

"Habla con tu bebé" me decía Eva. Y yo lo hacía , le pedía que saliera ya, que saliera ya.. que no me hicera daño, que yo iba a ayudarle....que podíamos....

Marta propuso la postura de cabaret. Entre las tres nos ayudaron, pues con papi mal de la espalda y mamá ya agotada aquello era un esfuerzo muy grande. solo soportamos un pujo.
Un pujo decisivo. 
Al incorporarnos vi a mi pareja calzado. Vi que todos buscaban mi ropa para marcharnos. 

"No, no, no" pensaba

Y entonces ocurrió. Grité que esperasen, que algo había cambiado.

Y como una auténtica loba, como una mujer llena de oxitocina, exultante de instinto salvaje, me puse en la cama a cuatro patas. 

Mi hijo iba a nacer.

Vi a Carmen y grité con todas mis fuerzas "Me muero!" y cerré los ojos. Y recordé sus palabras, llegaba el final. No me iba a morir, iba a parir. 

Sentí a mi hijo avanzar, sentí como mis carnes se abrían en un aro de fuego brutal, tremendo, alucinante....que quemaba, quemaba como no imaginé nunca que podría quemar....Recordé que tenía que soplar, no empujar, dejar pasar.... sentí como salía cada parte del cuerpo de mi hijo.... 

Oí a mi amor, emocionado decir "Es mi hijo"

eran las 5 de la mañana

Andrei,

Aferrada con las manos y los pies a nuestra cama, mis matronas te pasaron por debajo de mi cuerpo para que pudiera cogerte.

Eras tan pequeñito....olías tanto a vida mi pequeño....te pedí perdón, por el recibimiento a gritos.

Te miraba, y te miraba....ya estabas aquí...burbujeabas mucho y no me atrevía a ponerte aun a mamar. Te sostuve contra mi, con el cordón entre mis piernas hasta que dejó de latir.

Después hiciste piel con piel con papá mientras yo me fui al baño a expulsar la placenta, y allí estuve un ratito pues tuve un pequeño mareo.
Desde allí sonreía...pensando en lo bien que lo había hecho papá, en lo feliz que estaba siendo él ese tiempito a solas contigo hijo...

Volví a mi cama, a nuestra cama-hogar. Ya había terminado todo. Aun con unos tremendos entuertos ya no había dolor, el parto había terminado.

Te puse al pecho al fin, y estuviste mamando....

Mis queridas matronas se fueron a otra habitación y allí nos quedamos los tres.

Así fue la llegada al mundo de Andrei.

Pronto podré escribir la llegada al mundo de Tiago también, porque gracias a este parto puede sanar completamente las heridas del alma que me había dejado con mi primero.

Gracias a Luna de Brigantia, mis matronas:

Gracias Marta por la confianza que me inspiraste desde el primer momento, por tu templanza, por tu voz suave....por tanto.

Gracias Carmen, por vivir tu embarazo con nosotros (¡qué privilegio!), por tu sonrisa, por tu alegría y empuje, por saber llevar las bromas de papá... por ser tu.

Gracias Eva, por tus palabras, por tus miradas, por tu presencia y esas benditas manos...por acompañarnos.

Gracias porque desde que os conocí, formáis parte de mi vida , aunque nos veamos poco.

Gracias papá, por comerte tus miedos con patatas al creer en mi, por ser capaz de esconder tus nervios para que yo no perdiese la calma, por tu paciencia, por tus miradas, por tu calor... por tu amor hacia mi y hacia tus hijos, por ser mi compañero de vida.

Gracias Andrei, por elegirnos, por traer calor y alegría a nuestra familia, por aumentar el círculo de una forma tan natural, salvaje y hermosa. Gracias por tu olor a vida. Por nacer. Por ser luz.

Gracias Tiago, mi amor, mi primero, por elegirnos, por ser amor en estado puro, por hacerme madre y por ser la llave que abrió paso a un mundo nuevo, que me hizo ser adulta de verdad. Gracias por la sabiduría que traes contigo.

Gracias Vida.




lunes, 25 de agosto de 2014

¡CANASTOS!

He cumplido las 17 semanas de embarazo... ¡qué rápido está pasando el tiempo! Entramos en el maravilloso segundo trimestre, donde nos vemos más guapas, salen las barrigas a relucir, se pasan los molestos mareos.... ¡a disfrutar se ha dicho!

Hoy he ido a la revisión con la matrona.

Mi matrona es muy maja, de las que no se mojan mucho pero ni para bien ni para mal (o al menos conmigo), de las que te recomienda que des el pecho todo lo que puedas y quieras, de las que te hablan de parto en hospitales IHAN, de las que te dejan hablar, opinar... en general estoy contenta porque me siento cómoda con ella. La conozco de mi primer embarazo y me alegro de seguir con ella.

Hoy me ha regalado mi primera "canastilla". Imagino que esto de llamar así a una caja de cartón será herencia de cuando se guardaban las cositas del futuro bebé en canastitos de mimbre, porque sino no le veo yo mucha relación....

Ah!! debo aclarar que me la ofreció, me dijo "si la quería" cosa que me gustó. 

En mi primer embarazo abrí cada canastilla con ilusión, guardé casi todo lo que venía dentro. 
Y me fue muy útil. Dos años y medio después sigo teniéndolas guardadas en el mismo sitio (espero que hayáis percibido el tono irónico). bueno, de las cosillas que caducaban me fui deshaciendo poco a poco.

Esta vez me llamó la atención la caja. Ya no salían dibujos de animales infantiloides en rosa o azul, era una imagen de la famosa Anne Geddes (el bebé y la hortaliza, seguro que sabéis de quien hablo) en verde. Me pareció más bonita que las anteriores y nada más llegar a casa la abrí esperanzada.

¿Esperanzada? ¿de qué? os lo preguntareis. Bien, no sabía si era un mito o una realidad pero hace ya tiempo leí un artículo sobre las canastillas que reciben las futuras mamás en Finlandia. Investigando un poquito pude comprobar que de mito nada de nada.

Os dejo enlaces a los artículos que hablan de ello o guardan estrecha relación:

kela  (mi favorito)

Si los habéis leído habréis visto las grandes diferencias, pero vamos a hablar un poquito de ello.

La primera (y primordial) es que en Finlandia las canastillas las prepara y regala el gobierno. Mi canastilla es de la publicación  "Mi bebé y yo" de Sfera Media Group. 

¿Qué quiere decir esto? 

Bien, desde mi punto de vista, mucho.

Supongo, que si la Administración se encargara de esto nos haría llegar cosas necesarias para el bebé recién nacido y su mamá, seguiría las recomendaciones de la OMS y no las pautas, ofertas o promociones de marcas patrocinadoras.

Otra diferencia.
La canastilla la reciben todos los padres/madres (sin distinción de ningún tipo), en nuestro país dependerá de tu matrona, de quien se la suministre, y de si eres madre biológica. Que yo sepa a los adoptantes no se les da, allí sí.

Pueden elegir entre recibir la canastilla o 140 euros. Aquí puedes tener "suerte" si te la dan.aunque... tranquila si no te la dan, puedes vivir sin ella.

Ahora analicemos el contenido.

La canastilla inicial del país nórdico contiene:

  • Ropa para el bebé (cuidadosamente elegida según la época del año en que nazca el bebé)
  • Sábanas y un pequeño colchón
  • Toalla, cepillo de pelo, de dientes, tijeras, termómetro de bañera
  • Pañales de tela, discos de lactancia, condones
  • Baberos
  • Juguetes (sonajero y libro)
  • La caja que contiene los regalos se convierte en la primera cuna

Ahora os cuento lo que contiene la mía:

  • Botellín de agua de 33cl
  • Un chupete
  • Muestras de: aceite para estrías,pasta al agua, leche corporal
  • 1 Pañal de celulosa y un paquete de toallitas
  • 1 ejemplar de la revista
  • Publicidad de una marca de ropa infantil
  • Suscripción gratuita a la revista durante 6 meses
  • Suscripción a una colección de recetas de repostería creativa.

Ahí queda eso.

La canastilla de hoy, falta el chupete en la foto y es que....
Y esta caja es bastante "light". Sé por mi embarazo anterior y por mamás recientes que mis próximos regalos van a ser más chupetes, biberones o tetinas, pezoneras, muestras de papillas de cereal o incluso de leche, muestras de infusiones para gases del bebé.... etc.

Y aquí es cuando me pongo triste.

Nos dan todo lo necesario para criar de manera antinatural.

Nuestros primeros regalos como futuras mamás son infinidad de alternativas a la crianza con apego y con mayor énfasis, a la lactancia materna.
Mensajes de "lo mejor es tu leche, pero por si no puedes.... nosotros lo tenemos todo", incluso regalos que claramente van a desfavorecer una lactancia exitosa como los chupetes o las infusiones.

Nos hacen creer que necesitaremos todo eso...

Que hay que comprar muuucha agua embotellada para los bibes, o para ti madre lactante que debes beber para aumentar tu producción de leche... ¡¡¡no es verdad!! No lo necesitas. ¡¡ No es verdad!!

Que al bebé recién nacido hay que darle un chupete. Cada niño tiene su chupete... ¡¡no es verdad!!  No lo necesita, y menos las primeras semanas ¡¡no es verdad!!

Que el culo de tu bebé necesita que lo embadurnes en crema de pasta al agua en cada cambio de pañal.... ¡¡¡no es verdad!! si su piel está bien...¿qué necesidad hay de usar nada? ¡¡no es verdad!!

Que para los cólicos lo mejor es una infusión para los gases... ¡¡No es verdad!! sólo necesita tu leche.

Que te dolerá el pecho, tendrás grietas y necesitarás pezoneras... ¡¡No es verdad!! ¡¡No lo es!!

Que el pañal es de celulosa porque es la mejor opción. La única. ¡¡no es verdad!! Es la más cómoda o más habitual, pero ¡¡no es verdad!!

De este modo, una embarazada de pocas semanas se encuentra con este regalo...

¿Qué me gustaría recibir en mi canastilla?

Me gustaría recibir aquello que necesité para mi bebé y para mí los primeros días: discos de lactancia, compresas de post parto (sin celulosas), sacaleches, envases de conservación de la leche, ... por supuesto me encantaría recibir la ropita y los utensilios de higiene que les dan a las finlandesas, y además INFORMACIÓN, mucha sobre lactancia materna, sobre los cuidados de mi bebé, sobre los beneficios del colecho, sobre anticoncepción tras el parto y durante la lactancia.

Eso me gustaría mucho.

Creo que, a estas alturas, cualquiera conoce las alternativas al pecho, al colecho, al porteo... todos sabemos hacer un biberón (leer el bote, punto), llevar un carro de bebé, usar una cuna, los "escucha-bebes" o meter un chupete.

Pero pocos saben cómo facilitar al bebé un agarre espontáneo, cómo usar un fular o porta bebés ergonómico, los beneficios del piel con piel, de dormir con tu hijo en el mismo cuarto (al menos)... Pocos saben criar de forma natural, porque llevamos generaciones perdiendo el instinto, ignorándolo... El ser humano siempre ha amamantado (somos mamíferos ¡porque mamamos!), ha porteado a sus hijos para no dejarlos solos (si la especie ha sobrevivido es porque las madres de hace millones de años no nos dejaban en la cueva solitos mientras recolectaban frutos), han dormido juntos para velar su sueño y atender las necesidades... y, de verdad, os puede parecer absurdo esto de los contenidos de las canastillas, pero creo que dicen mucho de nuestra sociedad, de nuestras costumbres y necesidades.

¿Cómo podemos cambiarlo?

...después de probarlo ¡lo perdió! jajaja
No sé si escribiendo cartas de reclamación... Creo que los más efectivo es eso de "el movimiento se demuestra andando". Si no lo necesitas, no lo uses, no lo consumas, no lo reclames... si las costumbres cambian, si cambia a demanda debería afectar a la oferta...pero no sé, la visión empresarial no es mi fuerte.

Sé que ha habido asociaciones que han modificado algunas cestas, incluido aquello que creían necesario para amamantar, criar, pero entiendo que es un coste inasumible sobre todo para aquellas cuyo fin no es lucrativo y no tienen medios económicos para dotarnos a todas de regalos útiles.

Así que el cambio mamis, papis, está en nosotros...en nuestra forma de asumir la maternidad/paternidad está el cambio.

Eso... o emigrar a Finlandia ;)





miércoles, 7 de agosto de 2013

¿CÓMO ESTAMOS DE REFLEJOS?

Cuando nacemos lo hacemos dotados de una serie de reflejos, es decir, unas respuestas involuntarias y automáticas ante un estímulo determinado. Son unas respuestas primitivas grabadas en nuestros genes por algún motivo y es que muchas actuan como una defensa ante un ataque, otras ayudan a la supervivencia a través de la búsqueda de alimento.

Estos reflejos son valioso, aunque hoy por hoy solo se dan importancia a aquellos relacionados con la alimentación y el resto sólo como indicadores de vitalidad en el recién nacido.

Cuando estudias la psicología evolutiva suelen hablarte de ellos, suelen examinarte durante los cursos (inlcuso en las oposiciones). el estímulo, la respuesta, la extinción...bueno, si tienes un buen maestro o curiosidad, también sabrás para qué sirve cada relejo.

Reflejo de moro, de marcha, de prensión plantar... Los relacionados con la alimentación son el de búsqueda (si rozamos la mejilla o comisura de los labios del recién nacido con el pecho/dedo éste se gira automáticamente hacia él) y el de succión (si colocamos el pezón/dedo en la boca del bebé este abre la boca y chupa enérgicamente). Ambos son reflejos de superviviencia , le guían hacia el alimento (pecho materno) y le ayudan a obtenerlo.

Del reflejo que nunca nadie me habló durante mi formación académica como Educadora Infantil fue del reflejo de extrusión, tuvo que ser Rosa Jové la que, a través de sus libros, me diese tal conocimiento.

"Es el reflejo por el que los recién nacidos no admiten y escupen el chupete. Hay padres que cuando nace el bebé aguantan el chupete con una mano porque dicen que el bebé lo escupe.
El reflejo de extrusión hace que los bebés no puedan ahogarse cuando algo, que no reconoce como piel o carne, entra en su boca. Ellos lo escupen.
No hay nada más patético que intentar dar una cucharada de comida a un bebé que no ha perdido ese reflejo, lo escupe. Los padres piensan que el niño rechaza la comida. A veces incluso se la dan con biberón y (que el niño ya conoce) y la acepta, con lo que concluyen que les toma el pelo y que es un vago que no quiere la cuchara"

¡¡¡¡¡Esto es importantísimo!!!!!
¿! cuántas de vosotras   habeis vivido la escena del chupete!?
¿¡ a cuántas os han mandado dar cereales o fruta a un bebé de cuatro meses!? y empezó la batalla.... los llantos, los días sin comer, la desesperación....

Yo no conocía tal reflejo, cuando comenzó mi interés por la lactancia materna al quedarme embarazada lo descubrí...¿los pediatras tampoco lo conocen?

Este reflejo no suele desaparecer hasta los 6 meses de edad, teniendo en cuenta que es una edad aproximada y que cada niño tiene un ritmo y debemos respetarlo. Vuestro hijo NUNCA os está hechando pulsos ni toma el pelo

Pecho. un bebé que no ha perdido este reflejo sólo debe lactar, tiene derecho a seguir lactando. Por favor, no precipitemos las cosas con chupetes, refuerzos, papillas...que el niño no ha demandado. Respetemos su ritmo, el cuerpo es sabio y nadie mejor que uno mismo sabe lo que necesita a cada momento....

Ahorremos en lágrimas.

Este es el último post de la semana mundial de la lactancia. Quedan muchos aspectos para debatir en el tintero que irán saliendo, irán surgiendo e iremos compartiendo.

Este punto me ha parecido muy interesante y quería darle su protagonismo. Creo que necesitamos saber muchas cosas de nuestro bebé para poder entenderlo mejor, auqnue, como siempre mantengo, lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es darle amor y respeto.

Amor y respeto.

sábado, 27 de julio de 2013

EL PRIMER DIA DEL RESTO DE TU VIDA

Como ya comentamos en el post ¡que no te cuenten cuentos de terror! a veces nuestros relatos, aunque bien intencionados, pueden asustar a la futura mamá.

A mí me sucedía que, en la recta final del embarazo,algunas mujeres me decían que "aprovechase todo lo que pudiese en el Hospital, allí te lo dan todo hecho".
Ya sabéis que para nada fue mi caso, yo estaba deseando salir de allí.. Tantas ganas tenía de volver a mi casa que no esperé el ascensor ni que me acercaran el coche ni nada. Con puntos y todo bajé todas las escaleras del Hospital y las de acceso al parking (si conoceis el Xeral seguro que os dais cuenta a cuales me refiero) a la mayor velocidad que pude. Y es que lo que venia despues era lo bueno.

Entrar por primera vez en casa los tres (en mi caso éramos tres, ¡otras ya entráis cuatro de una tacada!). Para mí fue abrir la puerta a la felicidad. 
Ya estaba, habían transcurrido 40 semanas, un parto y, al fin, éramos una familia.

Creo que cuando me decían que aprovechase el tiempo del ingreso hospitalario era porque muchas de esas mujeres sufrieron una carga excesiva de las tareas de la casa y el cuidado de un recién nacido, tal vez sufrieron dolores a causa de la episotomía o una cesárea. Claro, yo nunca lo viví así.

Tienes que rodearte más que nunca de la gente que está dispuesta a ayudarte.

Como mi pareja durmió conmigo cada noche que estuvimos en el Hospital mi abuela (¡ay , las abuelas!) entró sigilosa en nuestra casa, la limpió y nos dejó comida ya preparada- Así que al llegar a casa lo que hice fue ducharme (en mi baño ¡al fin!), ponerme cómoda, tumbarme con papá y mirar embobados a Tiago que descansaba sobre nuestro pecho.

Las primeras semanas se me pasaban las horas como si fueran minutos mirándole.
Podría extenderme más a cerca de las emociones y sensaciones que experimenté, pero este post va dedicado a una futura mamá amiga que nos sigue y me pidió hablar de la vuelta a casa.

Ahí va una lista de diez cosillas que a mi me sirvieron o que me dí cuenta que necesitaba.

 Recién llegado a casa, rodeado de cojines,¡ paranoia materna con el perro!
  1. Reduce las visitas: esto yo lo hablaría antes de que nazca, pues no sabes cómo va a ser tu bebé, si va a estar más activo de noche que de día, y tú necesitas descansar. Es mejor que vosotros decidais sobre la marcha, la familia y amigos entenderán y se adaptarán.
  2. Desconecta la tv, el móvil, el ordenador....al menos a ratitos. Siente, percibe,disfruta. Lo que estás viviendo es muy grande.
  3. Llena la nevera: yo no lo hice. Si me aprovisioné de los básicos (desayunos, productos de higiene...) pero creo que es buena idea tener unos cuantos tuppers en tu congelador con comidas variadas. Así puedes dedicar más tiempo a tu bebé y no agobiarte. También puede cocinar papá pero en mi caso no fue posible porque no pudo disfrutar del permiso de paternidad, asi que no está de más ser previsora.
  4. Da igual la casa: Sí, da igual. Debes relajarte y pedir ayuda. Todos los papás y mamás de tu entorno saben que es el momento de arrimar el hombro y estarán dispuestos a tender una lavadora, bajarte la basura o comprarte el pan mientras tu das el pecho a tu hijo o descansas . Y si quieres hacer cosas por la casa y no dejar a tu pequeñito te recomiendo que empieces a leer sobre porteo, yo ponía a Tiago en la mochila manduca y ¡ale! los dos tan contentos
  5. Hazte con una lamparita: una lucecita quitamiedos o algo similar de baja intensidad para tener cerca de tu cama, en la mesita de noche o donde consideres... La lactancia a demanda es eso, a demanda,optes por la que optes y eso supone dar las tomas a cualquier hora y, en consecuencia, limpiarle el culete y por la noche necesitarás esa bendita lucecita, tenue para no desvelaros en exceso.
  6. Cojín de lactancia: a mí se gustó tenerlo. Durante las ultimas semanas me ayudaba a colocarme para dormir y durante la lactancia para no sobregargar los brazos, cervicales, espalda...y también como respaldo para Tiago.Pero otras mamás no lo pueden ni ver.
  7. Pide que te regalen pañales: mucha gente te va a preguntar qué quieres y ¡no sabes cuánto gasta un recién! Igual os serán más prácticos los pañales que los peluches, ¿no crees?
  8. La ropita: te van a regalar un montón. Seguro que ya tienes mucha colgadita en esas mini perchas...alguna sólo te dará tiempo a ponerla una vez. Lo que más vas a necesitar son bodys o ranitas porque igual tienes que hacer varios cambios al día (seis meses a lactancia exclusiva supone unas cacas mas bien semilíquidas que a veces se pueden escapar y manchar un poquito). Lo más cómodo son los pijamas y arrullos. Está bien tener un par de trajecitos de paseo, pero bueno, eso es cosa de los mayores, a tu hijo le da igual lo que le ponga: LE IMPORTA EL CALOR QUE LE DA MAMÁ. Y no compres a lo loco, la ropa dejará de servirle antes de que te des cuenta. Es más importante que nunca te falten gasitas para las curas del cordón que tener 10 bodys u 12. Con respecto a tu ropa yo tendría braguitas de algodon cómodas y bastantes compresas sin celulosa, los loquios (sangrados) a veces son abundantes y es lo más recomendable.
  9. Permítete emocionarte: el cocktail hormonal de tu cuerpo será tremendo. Querrás llorar de emoción, muchas veces ni sabrás por qué, debes hacerlo. Llora, disfruta de los subidones de amor y energía. Todo es normal, déjate llevar. Haz que tu pareja sepa que esto es normal, será más fácil para él acompañarte emocionalmente.
  10. Por supuesto:sabrás hacerlo Lo cierto es que todo es más sencillo de lo que podamos imaginar. Es cosa de dejar paso al instinto. Lo único que tu bebé necesita es a ti, mamá. Tú eres su abrigo, tú eres su alimento, tú eres todo para él o ella. Simplemente haz lo siguiente: tómalo en brazos y dale amor y alimento a cada momento. No necesitas más.
Dar a luz a tu hijo es el primer día del resto de tu vida . Llevartelo a casa solo es un paso más.

¿Qué otros consejos darías?